Ultra Fiord 2016 (en español)

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No tuve dudas de que estaba en un lugar de la tierra donde una decisión equivocada puede costar la vida.

Fue este el lugar de la Ultra Fiord y todos los atletas sientieron en carne propia lo que es correr en el fin del mundo en un dia de mal tiempo. Corrí esta prueba el año pasado y desde entonces vengo diciendo que es una corrida salvaje e inhóspita, pero este año fue feroz, y atacó. 

El recorrido fue alterado 2 días antes por medidas de seguridad, cruzaríamos un glaciar a 1250 m.s.n.m. que fue correctamente descartado, el nuevo recorrido llegaría a 850m., pero con clima de alta montaña. Así fue como la organización finalizaba el texto donde justificaba la modificación: “se recomienda a todos los corredores preparar su equipamiento para estas condiciones de montaña”.La frase se quedó en mi mente mientras preparaba la mochila de la corrida, con más ropa de lo que había pensado llevar. 

Nuevo mapa con aviso sobre condiciones climáticas de montaña.

La prueba.

Minutos antes de la largada de los 70km.

La ansiedad era tan grande como el frío en el área de la largada, pero a las 10 de la mañana, apenas empecé a correr, el frío pasó y me detuve para sacarme uno de los abrigos. El sol apareció por pocos minutos y luego empezó a nevar. Fueron 14km de senderos, a veces abiertos, otros tupidos, para después entrar a un bosque que llevaría al punto más alto de la prueba, aproximadamente el km 27 para mí, que participaba de los 70km. Y km 60 para los que corrían 100 millas. El trecho más alto, y peligroso, tenía cerca de 8km de extensión, con piedras, fuertes vientos y 3 puntos de control.

Era notoria la caída de la temperatura a medida que subía. Sin aliento, pero no por la altura si no por la inclinación. Al salir de la vegetación y cerca de alcanzar el punto más alto, llegué a la primera carpa, me detuve para filmar un poco el espectacular paisaje que dejaba atrás. Seguí subiendo y alcancé el área abierta con viento fuerte, y claro, la sensación térmica disminuyó. Inmediatamente saqué la mochila, me puse el abrigo y el otro par de guantes. El paisaje era fantástico, estaba en un valle con montañas altas y nevadas de los dos lados, pero la orden era no parar nunca para no congelar. Admirar, pero sin vacilar. Filmé desde varios puntos y algunos corredores me pasaron, dos o tres mujeres de short (cada uno sabe el frío que siente) yo todavía tenía otro abrigo en la mochila, un pasamontaña, un pantalón impermeable y claro la manta de supervivencia. 

Seguí ese trecho extasiado por el paisaje. Sacarse los guantes hacía que las manos perdieran movimiento por causa del frío, por eso filmaba poco. El recorrido estaba bien demarcado, una estaca a cada 20 o 30 metros, igual me mantuve alerta. Tuve la seguridad de que cortar el trecho del glaciar fue la decisión correcta y que de ningún modo la prueba había quedado más fácil. 

Al terminar este pedazo, bajé nuevamente a un trecho de bosque, ya sin viento, donde era más cómodo estar sin guantes. 

El recorrido seguía por ese bosque de vários colores, característicos del otoño. Cruzamos vários ríos estrechos, pero suficiente para mojarse y entumecer los pies con agua potable y helada. Incluso aquí, la nieve que me había acompañado durante toda la prueba, continuaba cayendo.

Tenía una barra de chocolate que había dejado para el final, para cuando ya estuviera a un ritmo más lento, estaba toda derretida por haber estado cerca del cuerpo, y mi desilusión fue total, pero fueron suficientes 5 minutos corriendo con el chocolate en mano para que volviera a ser una barra sólida (ni un congelador hace eso tan rápido). 

Pasé por aquí a la noche, con nieve alrededor del sendero dejado por los corredores.
Foto: Graciela Zanitti / iloverunn.com

El barro, que fue el mayor adversario el año pasado, marcó presencia, pero en menor intensidad, dejando el recorrido más rápido. Comenzó a caer la noche y cuando pasé por un cercado, me di cuenta que había entrado en una propiedad privada o sea estaba cerca de la estancia Perales, la llegada de los 70km. A 100 mts de la meta crucé el último río, con unos 30 mts de ancho, de agua calma y cristalina abajo de las rodillas, a temperatura ambiente (cerca de 0 grados). Eran 21.15 de la noche.

Cerca de Estancia Perales, donde muchos llegaron de noche.
Foto: Gemma Pla / Tucutun fotografia

Busqué mi bolsa, entré a un lugar calefaccionado, después de saludar a los amigos y comer. Fui al baño de afuera para cambiarme, e incluso con ropas secas me di cuenta del frío congelante que hacía. Muchos corredores aún continuaban sus pruebas de diferentes distancias.

Estaba feliz, había encontrado lo que había ido a buscar en esta prueba. Desafío, estrategia, toma de decisiones, adaptación al medio ambiente, menos barro y más corrida. Pasar el día entero corriendo y poco a la noche. No fue suficiente entrenar corrida, el lugar exigió mucho más que eso. 

Muerte en la prueba.

Al día siguiente, en el desayuno tardío, escuché que la prueba de 30km se había convertido en 15 por mal tiempo, peor que el día anterior, y que un corredor de las 100 millas había fallecido.

A la noche, en la ceremonia de premiación nos avisaron que Arturo Martinez Rueda murió en la parte alta del recorrido por hipotermia, hicimos un minuto de silencio y luego hubo una queja de una persona diciendo que no habían médicos y que el socorro demoró, en el embalo otras personas hicieron sus comentarios y quejas. Obviamente en respeto a Arturo y sus familiares, la ceremonia continuó sin el brillo que esperaba que tuviera, cuando terminé la prueba la noche anterior. 

No juzgo a nadie y expreso aquí apenas mi opinión. Leí atentamente la página web de la corrida antes de decidir correrla, apenas fue cambiado el recorrido sabía que dentro de los 70km los únicos puntos de parada, en caso de necesitar abandonar, serían o la largada o la llegada. Los otros puntos eran carpas en el medio de la nada, había elegido una corrida inhóspita y salvaje. Escuché las recomendaciones en el congreso técnico. Realmente el congreso podría haber sido más detallado, pero todas las decisiones durante la prueba son de cada atleta, también sabía esto. En un ambiente inhóspito, una decisión tardía o mal tomada puede tener consecuencias sérias. Stjepan no fue detallista al apuntar lo que encontraríamos en cada km, pero nos alertó para que tengamos en cuenta la localización geográfica. Que estábamos a 1h30 de vuelo de la Antártida y que sufríamos la influencia climática de allá más que del resto del continente.

Controlar los equipamientos no garantiza que los use. El staff que estaba antes de la parte alta, podría haber avisado que vendría mucho viento en los próximos 8km, para que me ponga más ropa y que no parara, pero yo no necesité que me avisaran para abrigarme. Incluso si hubiera paramédicos en las 3 carpas que cubrían los 8 km, podría haber sucedido, Arturo fue encontrado entre estas. Si yo parara para descansar en aquel lugar, podría haber quedado paralizado y anestesiado en pocos minutos por el frío, hasta morir.

Por último, si yo me encontrara en apuros o quisiera abandonar, haría lo posible por llegar a la próxima carpa, le hubiera pedido a alguien que me vistiera con la ropa que llevaba en la mochila, incluso con la manta de supervivencia y me hubiera quedado el tiempo que sea necesario. Fue lo que hicieron 2 corredoras, que tuvieron que quedarse arriba por 3 días esperando una tregua de buen clima para poder volver. Lo importante es que estaban seguras, con comida, agua y gas. Probablemente la decisión de parar les salvó la vida. Sabíamos también que el rescate en un lugar asi demoraría.

Cuando un atleta muere en la misma prueba que tú estás, esta pierde el brillo y muchos pensamientos controvertidos invaden la mente. Ya pasaron 10 días y continuo pensando si era tan fácil o no haber evitado esta situación.

Puedo pensar en innúmeras formas de complicarle la vida al corredor en este recorrido, sin la menor posibilidad de culpar a la organización o al corredor. Es el riesgo que se corre al elegir una corrida que pasa por lugares donde los seres humanos no acostumbran pasar.

Ayrton Senna era el mejor piloto y llevó más de 20 años para que otro piloto muriera en la F1. Maximizaron la seguridad para los pilotos, pero ellos no pasaron esos 20 años pensando que la muerte no era una posibilidad. “Después que el barco se hunde, siempre hay alguien que sabe como podría haberse evitado”. (proverbio italiano).

Existen corridas y corridas y no todas sirven para todos. No es suficiente elegir por los kilómetros, por el paisaje o ver cuantos puntos ITRA te da. La organización pidió experiencia previa y equipamiento obligatorio. No tenerlos es responsabilidad tuya y esto puede poner en riesgo a otros corredores. 

Es necesario estar conciente que la muerte es una posibilidad para todos, para los que tienen mucha o poca experiencia. El riesgo aumenta y disminuye de acuerdo a las decisiones que tomamos antes y durante la prueba.

Hice mi segunda Ultra Fiord y haría la tercera. Conservador en la distancia y exagerado en el equipamiento. Como corredor invitado haré lo máximo para ayudar a la organización a aumentar nuestar seguridad, pero voy conciente de que soy responsable por mí y que el riesgo siempre existirá.

Enzo Amato

4 ideias sobre “Ultra Fiord 2016 (en español)

  1. Pingback: Ultra Fiord 2016 | Blog do Amato

  2. Después de participar en el 2015 del Patagonian International Marathon me fije la meta del Ultra Fiord para el 2016 pero por diferentes circunstancia no pudo estar. Y pensaba participar a pesar que la organización del maratón dejo bastante que desear y eso que eran solo 42km los que corrí y 60km la máxima distancia), esto me hizo pensar si era bueno o no participar del ultra. Pero…yo no participo pensando si la organización es buena o mala sino por el lugar y hay que reconocer que lo atrapante de esta carrera es lo inhóspito del circuito, el saber que por esos senderos normalmente no pasan personas, donde el clima puede sorprenderte en cualquier momento y donde no solo se pone a prueba tu estado físico y esos meses de entrenamiento sino le mente, el temple de cada corredor. Y lo inhóspito se sabe que tiene sus riesgos y que en la montaña uno depende de si mismo. Gracias Amato por tus relatos son una pequeña guía.
    Q.E.P.D. Arturo Martinez Rueda

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